Entrevista a Albert Buscató, Fundador y CEO de Albus Golf

fotoent11

“Atrévete a ir a contra-corriente, siempre que tengas confianza absoluta en tu proyecto.”

Como lo decía Jean Cocteau, “La tradición es algo vivo, y siempre sometida a cambios”. Albert Buscató, fundador de Albus Golf, una empresa de base tecnológica que fabrica nuevos e innovadores productos ecológicos para la práctica responsable del deporte, ha conseguido encontrar un equilibrio entre tradición y modernidad al reinventar el concepto de golf. En efecto, ha creado un producto único, la Ecobioball, una pelota de golf biodegradable de un solo uso que contiene comida para peces y que se utiliza en entornos marinos donde no se puede practicar el golf de manera convencional. Albert comparte con nosotros todo el proceso que le llevó a transformar esta idea en realidad tangible y nos demuestra que emprender solo no tiene por qué debilitar un proyecto.

 ¿Cómo y por qué nació la idea de Ecobioball?

Estudié Ingeniería Agrícola y trabajé en diferentes empresas pero siempre, a lo largo de mi trayectoria profesional, había tenido la idea de emprender y de crear algo único. Por este motivo, decidí dejar mi último trabajo para irme a New York con el fin iniciar un proceso de auto-conocimiento, de cambios y de practicar mi inglés. Durante esta estancia, siempre llevaba una libreta conmigo y apuntaba todo lo que observaba. Un día en el Pier 59 de New York se me ocurrió la idea de crear Ecobioball, una bola de golf ecológica, viendo que el entorno estaba protegido para evitar que las bolas cayesen al río Hudson.

 ¿De qué está hecha la pelota? ¿Cómo se deshace en el agua?

Se trata de una bola biodegradable y ecológica que contiene comida para peces en su núcleo, para practicar el golf en entornos marinos. La parte externa de la pelota está hecha de biopolímeros y de aditivos no contaminantes y esto permite que la pelota sea biodegradable y no tóxica para peces ni otros organismos marinos y que a la vez resista el impacto del palo de golf. El proceso de biodegradación dura entre 36 y 72 horas, pero ya a las 24 horas, la pelota empieza a abrirse y liberar la comida que hay dentro.

 ¿A quién va dirigido su producto?

Mis clientes son propietarios de grandes yates, hoteles y complejos de lujo, empresas que tienen plataformas petrolíferas, particulares que viven cerca de entornos marinos, empresas de eventos, etc. Para algunos, el hecho de proponer esta actividad es una forma de captar a nuevos clientes; para otros, es el valor ecológico de este deporte lo que les ha seducido. Me dirijo a perfiles de usuarios muy variados: jugadores de golf que no pueden practicar el golf de forma tradicional, deportistas que velan por el medio ambiente, turistas que desean practicar su deporte en entornos marinos donde no pueden hacerlo de forma real de ninguna forma, etc…

 ¿Tener una idea revolucionaria es necesario para emprender?

Siempre he anhelado crear un producto o servicio único que no existiese pero no creo que sea necesario tener una idea revolucionaria para emprender. Muchas veces, incluso, es mejor no tenerlas, porque requieren que la sociedad las entienda, y este proceso puede durar muchos años, porque hay mucho escepticismo ante lo que no se conoce.

 ¿Cómo definiría una buena idea?

Una buena idea es aquella que, por sencilla que sea, ya sea producto o servicio, aporta una solución a un problema, o a una necesidad no satisfecha.

 ¿Cómo se transforma la virtualidad de una invención en realidad económica?

Para mí, fue un proceso muy largo. Después de tener esta idea, quise compartirla y buscar a personas que me ayudaran pero tuve que luchar contra la incredulidad y la desconfianza de mi entorno. Empecé a trabajar en el Business Plan y buscar colaboradores y gente que me ayudase a obtener el primer prototipo.

 Ha optado por la internacionalización: ¿con qué países trabaja?

Mi mercado es el mundo. Desde el primer momento, me percaté de que el mercado español no iba a ser mi mercado. Actualmente, estoy presente en 32 países, como los países del norte de Europa, donde la conciencia medioambiental es más potente que aquí, en Centroamérica, Maldivas, Seychelles, Estados Unidos, donde tenemos un sucursal en Florida, a través de la que comercializamos Ecobioball en los EEUU, etc. Hoy en día, existen una multitud de organismos que te ayudan a llevar a cabo este proceso de internacionalización, aunque en su día yo decidí hacerlo solo y por mi cuenta.

 ¿Por qué la elección de emprender solo? ¿Qué ventajas o desventajas hay?

Al principio, no fue una elección pero, al no poder encontrar a un socio que tuviera la misma fe en el producto que yo, preferí lanzarme solo. No quise rodearme de personas que no me aportaban ningún valor. Me resultó muy difícil encontrar al socio que complementaba mis capacidades. He escuchado tantas historias de incompatibilidad entre socios que han desembocado en el fracaso de una empresa que se ha impuesto la idea de emprender solo. La ventaja principal es que haces lo que quieres, no dependes de nadie y vas más rápido. Pero emprender solo conlleva también inconvenientes: a veces te sientes solo, sin nadie que te dé un golpecito en la espalda cuando algo no sale bien o con quien compartir cuando algo sale bien, o a veces no sabes cuándo tomas una decisión equivocada.

 ¿Qué carencias destacaría en el sistema educativo actual?

No conozco suficientemente bien el sistema educativo actual para juzgarlo, pero lo que sí he observado es que durante mis estudios universitarios, ni siquiera llegamos a hablar de conceptos clave como los de emprendimiento, medio ambiente o calidad. Por eso, es muy importante que hoy en día estos conceptos sean habituales en la enseñanza.

 ¿Qué le aporta su colaboración con la Fundación Escola Emprenedors?

Creo que la aportación es mutua: aprendo tanto de los alumnos, como espero que los alumnos de mí. Para mí, es una forma de aportar mi granito de arena en esta sociedad. Comparto todas mis vivencias y aprendizajes con los alumnos y ellos me aportan mucha frescura y perspectivas diferentes.

 ¿Un pensamiento a contra-corriente?

Atrévete a ir a contra corriente, siempre que tengas confianza absoluta en tu proyecto. Nadie quiere lo que no existe o lo que no conoce: desarróllalo, invéntalo, créalo, comunícalo, crea la necesidad y comercialízalo (en todo el mundo).

05/11/2013|