Entrevista a Alfons Cornella, Presidente de Infonomia

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“La felicidad es el centro de todo discurso; lo que buscas es ser feliz haciendo feliz a los demás y esto no significa tener un espíritu naif.”

Monté Infonomia en el año 2000 como resultado de un conjunto de casualidades. Estudié física pero me involucré, muy pronto, en temas de divulgación científica que, a su vez, me llevaron a manejar bases de datos y a conocer los comienzos de Internet. Siempre con un denominador común: el de explicar temas complicados de la manera más sencilla posible y de estimular a las personas para que prueben cosas nuevas. Por ese motivo, uno de mis clientes me ha definido en su momento como un provocador. Nuestro proyecto consiste a ayudar a empresas a definir una cultura de innovación y tener instrumentos para pensar de nuevas formas.

¿Cómo ha evolucionado Infonomia desde su creación?

La evolución ha sido significativa. Empezamos hablando de tecnología digital en un mercado enfocado a la formación de las empresas en temas digitales. Nos fuimos dando cuenta de que el tema evolucionaba de la tecnología a la innovación. Y, ahora, es la colaboración entre las empresas. Nuestro enfoque ha ido cambiando con el paso del tiempo pero, siempre, manteniendo el mismo horizonte: una organización orientada a generar valor para que las personas (tanto empresas como clientes) sean más felices.

¿La innovación puede ser el único motor de desarrollo para salir de una situación estancada?

No, la solución está en la combinación de una política keynesiana de apoyo a la demanda y de una oferta inspirada de Schumpeter favoreciendo la innovación. Es decir, por un lado la iniciativa pública, necesaria porque en el fondo es el recurso de todos y, por otro, el fomento de la motivación emprendedora, que es una forma de generar una energía diferente a partir de la motivación personal. Acción colectiva desde los recursos del estado y acción individual desde el espíritu emprendedor.

Sin embargo, existe el riesgo de que pase lo mismo con la innovación que con la tecnología y que llegue a parecer en sí misma una solución. No se trata de creer que el mero hecho de aplicar tecnología o innovación podrá mejorar las cosas. Resulta más complicado y cada vez más me doy cuenta de que es un tema de valores: el por qué te levantas por la mañana, el por qué trabajas. La felicidad es el centro de todo discurso; lo que buscas es ser feliz haciendo feliz a los demás y esto no significa tener un espíritu naif. Si pierdes de vista el hecho de que el objetivo es realmente aprovechar de la mejor manera el poco tiempo que estás en este planeta, realmente desperdicias tu vida. Un enfoque de los negocios alrededor del valor de resolver los problemas de la gente, dar soluciones y contribuir a que la gente sea más feliz, esto es lo que da sentido. Pero si la innovación es sólo un instrumento para crear más innecesaridades, a mí, no me interesa.

¿Se puede remediar la incompatibilidad generada por el modelo en vigor?

El discurso que atañe al valor ha sido durante muchos años alejado del discurso de los negocios. Es como si fuera incompatible pero, ¡no lo es! Se trata sencillamente de poderse ganar la vida generando valor, resolviendo necesidades y problemas de la gente. Pero necesitamos un tipo de organización muy diferente a la que existe hoy; una organización que no esté orientada a la competencia y con el único objetivo de generar resultados a cualquier precio.

¿No le parece la palabra “innovación” un tanto sobada?

La innovación consiste en resolver los problemas de la humanidad a través de unas ideas. El problema es que cualquier cosa puramente anecdótica y que no aporta valor se considera innovación. Hay mucha innovación que no debería existir porque tan sólo representan pequeñas matizaciones de lo que ya existía, y, no mejoran realmente el mundo.

Por esta razón, nosotros tenemos una definición muy concreta de la innovación: se trata de transformar ideas en valor para que generen resultados. Crear valor no significa crear dinero. Hay innovación en el momento en el que alguien recibe algo que no tenía antes y que considera que le aporta algo nuevo. Estas nuevas formas de resolver situaciones tienen un vínculo muy importante con la tecnología y la innovación. La forma en que la sociedad ha procesado durante toda la historia es resolviendo problemas de nuevas maneras sobre todo explorando lo que hay en la naturaleza y descubriendo fenómenos naturales que se podían programar para conseguirlo.

¿Un ejemplo?

Una innovación, ahora, sería encontrar un problema a la vivienda: cómo definir un nuevo concepto de vivienda que pueda ser más asequible. No es un invento sino lo que la sociedad determina como una necesidad. La innovación es sustancial porque es una forma de generar valor y la forma de hacerlo es colaborando.

¿Considera las redes sociales como un mero instrumento o una herramienta verdadera?

Tengo un discurso muy negativo respecto a las redes sociales. Es una paradoja porque fui uno de los primeros en hablar de internet y debería ser un convencido de todo lo digital. Creo que unas determinadas redes sociales no hacen más que robarte tiempo y contribuir a que participes en cosas innecesarias. Pero, al mismo tiempo, hay otras que conectan a la gente que lo necesitan.

Hay que distinguir esta adicción que lleva a muchas personas, y adolescentes en particular, a estar horas delante de la pantalla sin sacar nada de ello. Me parece muy oscuro lo que está detrás de esto y los objetivos que se persiguen. El potencial real de las redes sociales, que consiste en aprender, conocer y mejorar como persona, está muy lejos de ser utilizado.

Las redes sociales nos han dotado de una manera nueva de socializarnos. Estamos conectados constantemente y, sin embargo, Internet parece generar un sentimiento de aislamiento…

Una amiga me decía hace poco: “Mi madre no entiende cómo me puedo pasar toda la semana en las redes sociales y estar sola los fines de semana”. Me pareció una reflexión interesante: socializas mucho a través de las redes sociales pero la socialización se realiza a otro nivel.

Los neurólogos llegan a decir que, para todos los mamíferos, el desarrollo del cerebro implica una conexión, aunque sea sólo visual, a fin de entender al otro. Los seres humanos necesitamos realmente el contacto para poder sintonizar nuestros sistemas nerviosos y podernos auto-regular. Y esto, en internet no pasa. Intercambiar en la red es una relación textual, literaria y esto podría ser muy pernicioso. Desde el punto de visto humano y social, todo esto es más peligroso de lo que nos imaginamos; es una bomba de relojería. Podemos crear una generación de autistas incapaces de establecer conexiones verdaderas.

¿Cree que somos conscientes de que podría constituir la tecnología más potente de alteración de la mente humana?

Estamos aprendiendo conforme vamos avanzando. Yo encuentro a faltar una discusión sobre virtudes y no virtudes de las redes. Me parece que muchas personas tienen esta reflexión pero no se atreven a decirla. Pero, estoy seguro de que, dentro de poco, habrá un creciente interés por discutir cómo debemos utilizar las redes sociales. Hasta ahora, todo es presentado como positivo pero desconocemos las respuestas negativas.

¿Sobrevivirán las redes sociales tal y como las conocemos?

En 5 años vamos a ver los resultados de esta generación Facebook. Creo que va a ser un fenómeno pasajero y que no nos acordaremos de Facebook o Twitter en diez años. Será seguramente sustituido por algo más ligado con intereses particulares. Todo no está llevando a una crisis profunda del por qué. Y no lo vamos a resolver solos; aparecerá mucha conexión ligada al por qué de las cosas.

¿Piensa que los cambios provocados en la web pueden incidir en nuestra forma de leer?

Para mí, la variable más importante es el tiempo: cómo se define el tiempo para cada cosa. Hay momentos para leer de forma transversal y rápida y otros para leer en profundidad. Creo que lo mejor es la combinación de ambas cosas. No podemos idealizar el pasado. Las redes permiten desarrollar otras habilidades que llevan a otros resultados. Pero se trata de seguir disfrutando de la lectura y comunicarlo. Se ha de hacer un proselitismo pero desde la práctica.

¿Qué carencias observa en el sistema educativo actual?

El principal problema es que seguimos insistiendo en que los niños tienen que aprender de conceptos estructurados. El que haya un programa de materias que tienes que aprender es grave porque las cosas se aprenden cuando se hacen y, sobre todo, cuando se piensan.

El sistema actual no está estructurado para pensar sino para memorizar. No obstante, la memoria es fundamental. Tenemos dos tipos de memoria: la memoria a corto plazo y a largo plazo. Sólo lo que pensamos y entendemos se almacena en la memoria a largo plazo. Por lo tanto, es importante la memoria pero de aquellas cosas que has pensado, reflexionado, experimentado y vivido. Hemos de encontrar formas de enseñar que favorezcan un proceso de reflexión en el que los niños vayan resolviendo problemas. Un sistema basado en memorizar datos para aprobar exámenes y pasar al curso superior no tiene ningún sentido.

¿Deberíamos suprimir los ordenadores en las escuelas?

No soy especialmente partidario de que el ordenador esté delante de cada alumno pero el ordenador debe estar en la escuela porque es una fuente de información y un sistema de estimulación. Sin embargo, deberíamos enseñarles a utilizarlo en momentos determinados.

¿Un sueño educativo?

Preconizo la vuelta al trabajo con las manos porque darle la posibilidad a un adolescente de crear algo que no existía, contribuye a fortalecer su autoestima. Pero, no se trata de imponer nada sino de demostrar el valor y de motivar por lo positivo, no por lo negativo.

Si fuera Irene Rigau, que tendría ganas de decir a Alfons Cornella?

“Felicidades por tratar de buscar respuestas y soluciones”.

Lo que sí le diría a cualquier persona vinculada con la educación es:” Abriros a energías diferentes. Es el momento para escuchar a todo el mundo y recabar versiones distintas aunque sea más fácil quedarse en la endogamia de lo conocido”.

Entrevista realitzada per Audrey Damas

28/11/2012|